
El temor a vivir un nuevo Jueves Negro (recordar Wall Street 1929) ha invadido las mentes de los burócratas capitalistas de turno. El derrumbe en cadena de las bolsas del mundo producida por la baja de acciones del arroz chino encendió un alerta en el corazón de los inversionistas que disponen a su suerte de este sistema que unos pocos parecen entender pero que nos afecta indirectamente a todos. Sin cortarla ni beberla, un derrumbe mucho más significativo implicaría otra crisis económica a escalas incalculables en la economía global, aunque los especialistas de nuestro país sostienen que Argentina podría resistir una depresión financiera gracias a su Tesoro y a su superavit fiscal. Mientras tanto, el gurú de las finanzas, Alan Greenspan, ya advirtió sobre "las grandes probabilidades de una recesión" en Estados Unidos que, obviamente, afectará a todo el Globo. Una vez más nuestro destino depende del Norte...
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