Para aquellos laburantes que día a día transpiran para ganarse su pan, acaso puede haber un momento más sagrado que el viernes? La respuesta es negativa. En realidad es positiva, porque para la mayoría de los mortales el horario de salida de los viernes es como el ingreso al Edén, la invitación a un descanso corto pero necesario. En este día la ansiedad invade nuestras almas, lo que convierte nuestra jornada en una eternidad de segundos y minutos. Tal vez la Tierra rote sobre su eje más lento que el resto de la semana, pero quienes saben de la vida aseguran que toda espera tiene su recompensa y así parece ser. El fin de semana se aproxima y quien escribe estas líneas no se entristece al despedirse de sus responsabilidades laborales, aunque sea por 48 horas. Viernes, como te esperaba!
2/3/07
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