Sin dudas, la decisión del empresario Mauricio Macri de bajarse de la carrera presidencial y de postularse como candidato a Jefe de Gobierno porteño fue una de las noticias de la semana. También l
o fue el escenario que eligió para hacerlo: una villa de Lugano. No es repochable el lugar donde lo realizó (después de todo aún existe el libre albedrío), sino el impacto que intentó generar. Así es como este personaje snobista incapaz de pronunciar dos términos coherentes seguidos se mostró junto a un grupo de personas de clase baja que habitan esa villa, con la idea de prometerles "de frente" que piensa sacar adelante a la Ciudad, y por ende a sus habitantes. Hasta ahí suena a un discurso demagogo de cualquier vulgar político, pero lo inaceptable se centra en la fotografía que acompaña a este texto.
¿Cuál era la necesidad de someter a esa niña a semejante acto de falsedad? Si la respuesta es vender una imagen de confianza al pueblo, señor Macri le informamos que no compartimos su postura. Afortunadamente las críticas de la oposición no tardaron en llegar. De todas maneras todos sabemos que, si bien esta perorata va dirigida al actual presidente de Boca Juniors, mañana seguramente será otro el infame protagonista que buscará tener más votos en la urna y repitirá este acto completamente hipócrita, que en esta oportunidad dejó como única víctima a la dignidad de esta niña, pero que no tardará en encontrar otra.
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